viernes, 7 de agosto de 2009

Día del niño: ¡quiero un perro!



Disminuyen la ansiedad, regulan la presión, controlan el estrés, fomentan la responsabilidad, invitan a las relaciones sociales y sobre todo acompañan incondicionalmente. Estas virtudes debieran ser razón suficiente para que todos, independiente de la edad, quisiéramos compartir nuestras vidas con una mascota. SIN EMBARGO, desde el momento que tomamos la decisión de sumar a nuestra familia un integrante más, tenemos la obligación de asumir una serie de deberes sobre ellos. Se acerca el día del niño y regalar mascotas se ha transformado en un recurso de fácil acceso, donde la mayor parte del tiempo tengo certeza de que no se miden las consecuencias. Antes de adquirir una mascota se debiera solicitar una consulta de pre selección con un veterinario para discutir sobre los intereses personales que se busca satisfacer con una mascota. Para qué la quiero, de cuánto tiempo dispongo, recursos económicos, espacio, experiencias previas, entre otros. No cualquier mascota es para cualquier familia y no todas las personas están preparadas para tener animales. Si no tiene las condiciones para tener bien a un animal, entonces es mejor que no lo tenga! Tener mascota es un privilegio y no un derecho. Como Médico Veterinario estoy en desacuerdo con las promociones masivas que regalan cachorros y más aún cuando no existe ningún tipo de seguimiento sobre el estado del animal. Anualmente se eutanasian millones de perros en el mundo, sólo por causa conductual. Es decir, el dueño se ve sobrepasado por los ladridos, la destructividad, demandas de atención, gastos en alimento, entre otros y deciden deshacerse de ellos o simplemente los eliminan. En Chile la ley considera a los animales como objeto, sin embargo aunque hoy la ley de protección es casi un hecho, sigue siendo una utopía poder llevarla a la práctica por falta de poder fiscalizador y por qué no decirlo por ignorancia sobre el tema.. Por algo los perros se han convertido en una “plaga urbana” que tienen de cabeza a las municipalidades tratando de controlar la población. Si este fin de semana van a premiar a sus hijos con una mascota, discutan primero en familia y cuestiónense si realmente están preparados para ello. Serán 10 años o más donde él pasará a formar parte del núcleo familiar y no del inventario. Tendrá necesidades no sólo nutricionales, sino que también físicas, sociales, ambientales y mentales. No esperen que los niños sean los últimos responsables de la mascota, porque nunca lo serán. Es la familia quien debe asumir el compromiso. En mi práctica clínica, veo muy a menudo como surgen discusiones por no haber analizado previamente el tema y como también la frustración es redirigida hacia las mascotas.


Reevalúenlo, tener mascota es una gran y compleja experiencia que debería ser un privilegio sólo para algunos.


Gonzalo Chávez


Médico Veterinario