lunes, 6 de diciembre de 2010

Daniela Aleuy, cantante nacional, apoya la campaña LIBEREN A RAMBA... el último elefante esclavo en Chile


Danila Aleuy, cantante nacional

Esta semana estuvimos con una persona extraordinariamente franca a la hora de reflexionar sobre su relación con otros seres vivos, especialmente los animales no humanos; nos sorprendieron sus respuestas cortas, asertivas y desprejuiciadas.

Se trata de una mujer que se abre paso en el competitivo medio de la música popular; por estos días con mucho trabajo junto a su banda tras el lanzamiento de su nueva producción llamada “EnCerio”.

Entrevista con Daniela Aleuy, joven representante de la música pop en Chile

Nos abrió la puerta de su departamento y lo primero que vimos fue un gremlin dando vueltas por toda la casa, dispersos en el piso todo tipo de adminículos didácticos, hules sonoros, pequeños troncos, en fin... un jardín canino-infantil en casa para estimular a su peludo protegido, bautizado como Baltasar.

Daniela, empecemos por lo que vemos ¿Qué historia hay detrás de este cachorro? 

R.- Baltasar fue un perro abandonado a su suerte y rescatado por animalistas. Casi recién nacido fue, literalmente, botado a la basura, es un sobreviviente de la irresponsabilidad humana. Queríamos un perro en nuestras vidas y nuestra opción fue no comprar sino adoptar. Respeto todas las opiniones pero no me identifica la comercialización de los animales de compañía. Y, la verdad, tampoco entiendo la obsesión por ostentar la posesión de perros de razas, hay mucho de consumismo en ello ... insisto, respeto todas las posturas, pero también tengo la mía.

¿No crees que es un problema adoptar un animal que no sabes cómo será? ¿mediano, grande, muy grande, peludo, muy peludo?

R.- ¡De eso se trata! De no saber cómo será, lo vas descubriendo en el camino ¡Como cuando ves crecer a tus hijos! No tengo idea como será Baltasar y ya estamos totalmente comprometidos con su bienestar, es una gran responsabilidad hacerse cargo de un ser vivo, en este caso, de un perro, porque él tiene muchas necesidades y depende en un 100% de nosotros.

Daniela ¿y qué te entrega él a ti?

R.- Bueno, no es su obligación darme algo a cambio ... pero sí me ha cambiado el chip.

¿Cómo? ¿Un enano peludo ha cambiado tu forma de ver el mundo acaso?

R.- No ha cambiado mis valores pero sí los ha extendido más allá de la especie humana. Yo antes no sentía la existencia de otros seres en el entorno. No hablo en un sentido racional, por supuesto que siempre he tenido plena conciencia de que estamos inmersos en un ecosistema, etc... pero yo hablo del “sentir” que convives con otros seres similares a tí ¡en muchos sentidos! Es increíble pero ahora veo más perros en las calles, pero no como algo ajeno, los hago parte de mi preocupación ... es difícil de explicar.

Daniela, eso se llama proceso de sensibilización... Baltasar agrandó tu corazón.


R.- Y, lo mejor de todo, en todas direcciones (sonríe).



¿Será que también en dirección de otros animales? ¿Qué opinas de los circos con animales?

R.- De niña me llevaban y quedaba alucinada con esto de entrar a una carpa gigante, con luces, payasos, trapecistas, el vestuario brillante,  las golosinas, todo era una fantasía hecha realidad, y bueno, los animales también eran parte de esa fantasía infantil.  Pero mantener esa ilusión a través del tiempo no es posible porque todo adulto sabe que los animales pagan un precio demasiado alto por esos minutos de fantasía. Hoy yo no llevaría a un niño a un circo para que vea leones, osos, elefantes o tigres ... no sería justo para los animales.

Pero hay quienes afirman que ello puede ser una experiencia educativa para los niños:

R.- Hey, estamos en el siglo XXI ... existe internet, televisión educativa y comprometida con el medio ambiente: Animal Planet, Discovery Kids, NatGeo, y para los que no tienen tv cable, hay también programas de animales en la tv abierta. Un niño, en un circo con animales ¿cómo va a entender que los elefantes se organizan socialmente, que tienen un matriarcado y jardines infantiles de elefantitos?




¿Tu crees que la elefanta Ramba preferiría estar en un santuario de elefantes a estar en un patio de 400 mts cuadrados?

R.- No sólo la elefanta Ramba lo preferiría, sino todos los animales que viven en una situación antinatural. Uno siempre va a elegir el lugar o las condiciones ¡en donde uno pueda ser uno mismo! ¿Por qué Ramba ha de ser la excepción?

¿Después de tantos años en el circo, crees que Ramba se olvidó de que es un elefante, con necesidades propias de su especie?

R.- (Daniela nos mira fijamente a los ojos y se inclina hacia delante) Permítanme responderles con una contra pregunta: ¿No será que somos nosotros los que nos hemos olvidado de que nunca ha dejado de ser un elefante?


Fotografías: Macarena Quezada Bilbao

Ecopolis, Disciplinas Integradas