domingo, 24 de abril de 2011

Ester Cohen, cantante y finalista de concurso de talento apoya campaña Liberen a Ramba


Ella es una mujer con múltiples cualidades y proyectos. Egresada de derecho, canta, toca guitarra, próxima a grabar su primer disco, ama y vuelve a amar cada día de su vida porque como dice ella: es una mujer afortunada de tener a su familia, marido, hija, sus padres y el reconocieminto de su talento chileno. 






Leer entrevista aquí....





Ester Cohen, la Señora que Canta:


Ester, ¿de niña fuiste a circos con animales?:

Honestamente los circos ( con o sin animales ) me provocan un dejo de tristeza y aunque las destrezas y números artísticos en muchos casos son extraordinarios, no me quitan el nudo en la garganta que me produce.
Respondiendo la pregunta…Si fui y me gustó… lo que ocurre, como en todo, es que uno se deja llevar por la primera impresión, más aún si eres niño; a esa edad te deslumbras con el espectáculo, las luces, el fuego y la adrenalina del show en vivo , sin siquiera intentar analizar más allá.



"Luego a medida que crecemos y nos informamos, nos damos cuenta de los cómo, dónde y  qué se hace para adiestrar  esos animales… es entonces cuando la visión idílica desaparece  radicalmente."


¿Crees que sea un elemento de la esencia del circo el usar animales? ¿Conoces algún circo que no use animales en su espectáculo? 

Hoy no se justifica ya que existen innumerables formas de hacer un espectáculo circense sin animales.
Ahora bien, si yo supiera que se adiestra con incentivos de cariño, en un ambiente adecuado, con animales domésticos, no enjaulados, con sus exámenes médicos al día, en fin, considero que podría discutirse la posibilidad, PERO usar fauna silvestre (más encima de especies protegidas), subyugada con métodos tales como el famoso ankus (gancho con punta de metal que se introduce en zonas hipersensibles del elefante como la parte interior de la trompa), la corriente eléctrica (usada en el adiestramiento de los felinos), el encierro, con dietas del todo inadecuadas, estres, ¡eso es absolutamente inaceptable!.




Ester, considerando que Ramba ha vivido gran parte de su vida en el circo, bajo un régimen de confinamiento itinerante propio de la vida de circo, podemos decir que ella reconoce a quienes son sus cuidadores y, además, desde hace unos meses, vive sin mayores sobresaltos en un corral de La Pintana.
Entonces, cualquiera podría preguntarse ¿qué tan grave puede ser que un elefante no viva una vida de elefante?, ¿Ramba ha tenido lo que necesita?, ¿qué necesita un elefante?, ¿puede Ramba estar mejor?

La pregunta me hace recordar la serie “Raíces”, que contaba sobre la esclavitud y la historia de muchas generaciones de una familia africana en EEUU; una escena, en particular, mostraba cuando se le entregaba la  "carta de libertad" a un hombre que toda su vida fue esclavo, no conoció otra realidad desde sus abuelos, por lo que no podía o, más bien, ¡no sabía qué  hacer con su libertad!.
Entonces, comenzaron  mis cuestionamientos respecto al tema… ¿tenemos derecho a quitarle a Ramba su NO libertad? y me respondo a mí misma invirtiendo la pregunta: ¿fue correcto arrebatarle a una elefantita su vida de elefante? ¿Tenemos derecho a imponer que Ramba viva sola entre seres humanos, como una mascota? 


Creo que una de las más importantes misiones de los seres vivos en  la tierra es ser felices…  y es inevitable asociar esta historia con la de Ramba, ella ha sido aislada de sus pares por muchos años, sin compartir con otros elefantes, en algún momento doblegaron su espíritu, lo que los sicólogos llaman "la desesperanza aprendida". Me pregunto, estando en Tennessee, ¿cómo sería su proceso de adaptación a una nueva realidad de cientos de hectáreas de bosques, compartiendo con seres orejudos y trompudos color grisaseo? ¿se reconocerá en ellos en algún momento? ¿sucede esto con los otros elefantes que llegan al santuario? ¿ no echará de menos, su estado actual  y le hará mal lo que se le quiere dar con un bien?  (Temo casi que sufra el símil a síndrome de Estocolmo). A pesar de todas estas interrogantes -cuya respuesta dejo en manos de los especialistas en elefantes- ¡confío y deseo! que su instinto despierte y le haga recobrar la memoria de su pasado, de su madre, en fin, de su manada.

Ester, ¿es la libertad sólo un derecho para quienes tienen conciencia de ella?  

La libertad ES para todos, pero ¿que será la libertad para los animales y en especial para Ramba? Personalmente creo que en este caso se trata de que Ramba vuelva a vivir una vida de elefante.
En fin, pienso  que la decisión que, eventualmente, se tome de llevar a Ramba al santuario en Tennesse (y regalonearla y darle un ambiente natural) devuelve un poco el equilibro perturbado por la intervención humana y creo, verdaderamente, que a  Ramba no le costará mucho readaptarse a su nueva vida en libertad.


Luego, suena el celular de Ester, es su marido que la pasa a buscar junto a su hija Martita, van a casa de los abuelos a compartir en familia. ¡Gracias Ester!


Fotografía: Macarena Quezada Bilbao
macafoto@gmail.com

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