jueves, 19 de abril de 2012

Valparaíso-Año 2012/ NO nacerán 125.000 perros: Evaluación del Programa de Esterilización Masiva

Estas cifras explican por sí mismas las ventajas de la esterilización masiva





Lo primero que se debe aclarar es que la Organización Mundial de la Saud ha diseñado una propuesta de control demográfico canino en base a los estudios sobre la materia que en los último años han permitido establecer que el control de poblaciones caninas es una cuestión de interés público en la cual los Estados y Gobiernos deben comprometer planes y programas serios, permanentes y participativos cuyo eje central debe ser la esterilización masiva de canes. 

Efectivamente, los estudios de la OMS concluyeron que la eliminación, matanzas o “sacrificio” de perros, además e ser un método cruel ha demostrado ser derrochador e ineficaz para lograr el adecuado control de las poblaciones caninas. Se debe aplicar programas de esterilización masiva (todos), extensiva (sin importar la clase social de los dueños o el lugar geográfico) y sistemática (sostenida en el tiempo) de perros machos y hembras, de raza o mezcla, con dueño y sin dueño, en lo posible antes del primer celo. 

La técnica moderna de esterilización en las hembras es la ovariohisterectomía (extracción de útero y ovarios) por flanco, es decir por el costado. Los ovarios quedan más cerca de la espalda que del ombligo, por lo tanto, la técnica de cirugía por flanco en menos invasiva y de más rápida recuperación y control posterior para la correcta cicatrización de la herida (tajo de dos o tres cms de largo por el costado). 



Se debe tener presente que el término vago o vagabundo no es un término recomendado por cuanto no ha sido elección del perro andar “vagabundeando”. Los perros sin dueño, normalmente, han nacido de una perra con dueño (que irresponsablemente no esterilizó) y han sido posteriormente abandonados. Por otra parte, ni la ley de protección animal, ni el reglamento de prevención de la rabia, ni el código sanitario se refieren a perro vago o vagabundo. 



Los estudios mencionados clasifican a los perros básicamente en: 



PERROS CON DUEÑO: se subdividen en: 
Sin supervisión permanente: circula libremente o sale sólo a la calle 
Con supervisión permanente: siempre en la casa o sólo sale con su dueño 



PERROS SIN DUEÑO: se subdividen en: 
Perro sin dueño pero apadrinado: perro comunitario, sociable. 
Perro sin dueño ni apadrinado: es la minoría, en este grupo NO está es el origen de la sobrepoblación. Viven poco tiempo. 



Del total de perros que vemos EN LAS CALLES, un 80% TIENEN DUEÑO. El otro 20% que vemos circulando son perros apadrinados y perros sin dueño ni padrino. 

Del total de perros que vemos en las calles, sólo el 6% es perros sin dueño ni padrino. Estos perros prácticamente no tienen capacidad reproductiva o de sobrevivencia (morirá atropellado, de frío, de hambre, de desnutrición o de alguna enfermedad como parvovirus o distemper). 

Los perros que mayormente se reproducen son los que están bien alimentados y NO esterilizados y cuyas crías tienen alta tasa de sobrevivencia: se trata de perros con dueño. 



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CUESTIONARIO: 



Muchas de estas preguntas compete responderlas al propio municipio por cuanto es la entidad ejecutante del programa de esterilización. Sin embargo, nosotros como Ecópolis Disciplinas Integradas hemos colaborado activamente al participar en la Fundación RIMA, una de las adjudicatarias en la licitación de esterilización. 





1- ¿Cuántos perros aproximadamente se encuentran circulando o transitando por las calles de Valparaíso? 



Es muy difícil entregar una cifra concreta, ya que no se ha realizado un catastro especializado en este grupo poblacional (vagabundos : sin dueño), pero se estima que habrían entre 800 y 1000 quizás algo más (según declaraciones de la Municipalidad de Valparaíso). Los perros no asociados a un dueño o padrino tienen baja capacidad reproductiva y las crías que lleguen a nacer tienen muy bajas tasas de sobrevivencia. 

Se debe tener presente que hay muchos perros que teniendo dueño viven prácticamente en la calle o pasan gran parte del día en ella. Estos canes tienen gran capacidad reproductiva porque están, en general, bien alimentados. 

Las cifras que se manejan para Valparaíso son aproximadas y se basan en estudios internacionales estandarizados como la OMS (que señalan cantidades de perros según población humana: por cuatro humanos hay un perro) y también en el registro que se generó en terreno como parte del plan de esterilización canino de Valparaíso, cuya primera fase contempló un plan piloto exclusivamente centrado en perros sin dueño. En la medida que se fue desarrollando el plan de esterilización, las cifras se fueron completando. Las etapas posteriores al plan piloto incluyeron esterilizaciones de perros con y sin dueño. 



2. ¿Hace cuanto tiempo se realizan esterilizaciones gratuitas y a cuántos han logrado esterilizar? 



El plan piloto, con el cual se inauguró el plan de esterilización canino de Valparaíso, comenzó el año 2008 (enero-mayo) con 500 esterilizaciones (sólo perros sin dueño). Posteriormente se extendió durante los años 2009 (enero- diciembre), 2010 (solo funciono medio año), 2011 (funcionó alternadamente algunos meses), año en el que se finaliza con fecha 15 de diciembre. Durante todo el tiempo señalado se incluyeron esterilización con y sin dueño. 

La meta contemplaba la esterilización de 20.000 animales, pero se estima que finalmente habrían sido concretadas alrededor de 15.000 esterilizaciones. 



3. ¿Cuál fue la inversión de la municipalidad para terminar con la sobrepoblación de perros en las calles? ¿Les pidieron ayuda? 



Los recursos asignados para el plan de esterilización canino de Valparaíso, no fueron recursos municipales, la municipalidad fue la institución pública ejecutora del plan. El BID (Banco Internacional del Desarrollo) entregó a la ciudad de Valparaíso alrededor de 25.000.000 de dólares, debido al nombramiento de Valparaíso, por la UNESCO, como Patrimonio de la Humanidad. 

Estos recursos fueron distribuidos por la SUBDERE (Subsecretaria de Desarrollo Regional) organismo ejecutor del proyecto denominado “Programa de Desarrollo y Recuperación Urbana” (Programa Valpo Mío), cuyo objetivo como su nombre lo indica, era invertir en conservación del patrimonio y en solución de problemáticas urbanas. Entre todos los montos asignados, se destinaron, según declaraciones oficiales, aproximadamente 260.000 millones de pesos sólo para el ítem esterilización canina. 

Este programa de esterilización fue sugerido por la UNESCO, quien exigió implementar métodos éticos de control demográfico canino (no matanzas). 



En el año 2008 cuando se inició el plan de esterilización piloto, la municipalidad contactó a varias organizaciones de la comuna relacionadas con la protección animal, para colaborar de una u otra manera en este proyecto. Ecópolis participó realizando un catastro directamente en la calle con voluntarios en terreno, el cual consistió en el llenado de una ficha, que contenía características del perro, información del nicho ecológico al que pertenecía (sector en el que habitaba) y datos de los padrinos en caso de haber (comerciantes o particulares que “aguachan” o dan protección a determinados perros, según el sector). 

La ficha proporcionada por Ecópolis aportó datos para reconocer a los animales, poder saber a que lugar había que regresarlos una vez que se les daba el alta médica, permitió contactar, informar y conversar con los padrinos, sobre el programa de esterilización y como podían ayudar en la recuperación de los animales post cirugía, etc. 

Durante los años 2009 y 2010, Ecópolis trabajó directamente con la Fundación RIMA, uno de los equipos veterinarios adjudicatarios en la licitación de las esterilizaciones, puntualmente en la categoría Operativos Móviles (operativos en cerros) y nuestra participación consistió en realizar charlas en terreno preparatorias de los operativos, organizar y difundir los operativos, además de participar como voluntarios en los operativos propiamente tales (registro de pacientes, lavado de instrumental, cuidados post operatorios, registro de altas medicas, etc.) 



4. ¿Fue posible reducir la población de perros en las calles o las medidas se vieron superadas por el número de perros?. 



Los programas de esterilización no buscan la reducción inmediata de las poblaciones caninas, no existe una solución axpress o de resultados rápidos, los efectos de un programa de control canino ético se ven a futuro, es una falacia afirmar lo contrario. Esta es la razón por la que es difícil compatibilizar un programa de esta naturaleza con las presiones político-ciudadanas (generalmente ignorantes de los métodos modernos de control canino) que recibe un municipio cuyo gobierno tiene pocos años para demostrar resultados. 



Si se considera que cada hembra tiene aproximadamente 2 celos por año y que en cada parto pueden nacer entre 5 y 7 crías, esto nos da un aproximado de 12 crías por animal, cuyo nacimiento se evito por cada hembra esterilizada. 

En el caso de los machos si se considera que estos no se aparean por ciclos, sino que están siempre activos y que un macho puede preñar a todas las hembras con las que se cruce cada mes, la cifra de posibles fecundaciones que se están evitando es aún mayor. Por lo tanto, el efecto de esterilizar es altísimo, más aún si esto se implementa masivamente: la tasa de natalidad se reduce pero no la población actual. 



No puede ser lo mismo una población de perros que circulan por las calles sin posibilidad de reproducirse que una población de perros con todas las posibilidades de seguir reproduciéndose sin control. En el instante fotográfico ambas situaciones de la calle parecen iguales, pero el tiempo indica cuál es la diferencia: en el primer caso se observará un mejoramiento en la calidad de los espacios públicos, de la calidad de vida de las personas, y también de los animales. 



5. ¿Hubo exterminio clandestino por parte de la municipalidad u otras personas? 



No contamos con información ni antecedentes concretos al respecto de esto, al menos en los últimos años. Con anterioridad a la implementación del programa impuesto por la UNESCO, en gestiones anteriores, sabemos que sí hubo prácticas crueles e ilegales de exterminio de perros como control poblacional. 



6. ¿Qué pasa con la gente que bota a sus animales a la calle, es posible hacerlos responsables o quedan impunes por su irresponsabilidad? 



Hay ordenanzas municipales que prohíben botar desechos en la vía pública. Naturalmente los perros, todos los animales, son seres sintientes, no son cosas, menos basura. Sin embargo, esta norma municipal puede servir para sancionar con el máximo de multa a quienes desalmadamente abandonen a sus mascotas, muchas veces condenándolas a sufrir una lenta agonía por hambre y enfermedad. Nosotros consideramos que el abandono de animales es un acto de maltrato animal, es decir, un delito. 



7. Si el canil de Laguna Verde ya no está en condiciones o no tiene la capacidad de recibir más perros, ¿qué medidas se podrían tomar para evitar que la gente bote a sus animales y se logre reducir la población canina? 



Desde nuestro punto de vista, el cual se basa en estudios realizados tanto en Chile como en el extranjero, los caniles tanto municipales, como particulares NO son una solución a la problemática, al contrario, la agravan y, en muchos casos fomentan la irresponsabilidad y el abandono. 

La existencia de un canil es un llamado indirecto a los particulares a continuar abandonando animales, desligándose de una tenencia responsable de mascotas o animales de compañía. 



Esta claro que la capacidad de un canil siempre se verá sobrepasada. En el actual contexto socio cultural latinoamericano (y chileno) pretender que no exista ningún perro en las calles es ilusorio porque hay factores económicos, sociales y culturales que lo impiden. Podemos aspirar razonablemente a un control de poblaciones cada vez mayor pero para eso es indispensable el compromiso del Estado reflejado en políticas públicas modernas, éticas y participativas. 



Lamentablemente, muchas autoridades o funcionarios que tienen el poder de tomar decisiones respecto a políticas públicas relacionadas con el tema no comprende la problemática (porque no conoce los estudios ni las directrices entregadas por la OMS) y suelen adoptar medidas erradas, populistas y cortoplacistas, que ni siquiera se aproximan a un esbozo de solución. 



Si bien el eje central debe ser la esterilización masiva, extensiva y sistemática, el efecto de llevar a cabo un programa de esta naturaleza va mucho más allá que la extirpación de los órganos reproductivos de cada perro. En cada operativo en terreno se produce un impacto social de gran importancia, hay una experiencia educativa en el acto de llevar al animal, conversar con los profesionales y posteriormente llevarse al animal a la casa en calidad de paciente (ya no de cosa o desecho o estorbo). Las familias viven la experiencia de ser tratados ellos y el animal en cuestión con respeto y dignidad. Los profesionales están vestidos para entrar a pabellón, los lugares habilitados para efectuar las cirugías demuestran un estándar que no puede pasar inadvertido para las personas que se ven beneficiadas con el programa. 



Naturalmente, además de lo anterior, es indispensable educar en la tenencia responsable de animales, es preciso incorporar estas materias en la malla curricular para proyectar cambios de actitud en las generaciones futuras. 



En esta línea cabe considerar la existencia de postas veterinarias comunales y equipos veterinarios móviles (que realicen operativos en distintos sectores) o que cada municipio contrate o celebre convenios con clínicas veterinarias establecidas. Hay muchas formas de hacer posible una cobertura veterinaria popular. 







NICHO ECOLÓGICO Y PIRÁMIDE SOCIAL CANINA 



Los perros de la calle se organizan en comunidades y cada comunidad tiene una jerarquía cuya cabeza es el macho alfa, o dominante, que es el líder de la manada. Cuando una comunidad de perros tiene su pirámide (jerarquía) estable podemos decir que viven en una suerte de “paz social canina”. Cada vez que se retiran perros de la calle, se retiran piezas de la pirámide social, por lo tanto, ésta se desestabiliza, esto quiere decir que los perros que van llegando a la calle y que aun no han logrado integrarse en una comunidad, pelean por un cupo en esta comunidad que se ha desestabilizado. 



Las peleas por el dominio y el liderazgo traen como consecuencia incidentes con las personas (mordeduras). Por ejemplo, si hay una comunidad de perros fuera de un hospital y constantemente se están retirando perros, constantemente se están formando y desarmando pirámides y jerarquías, lo que se traduce en constantes peleas en un lugar que es altamente frecuentado por personas, es decir la misma autoridad esta provocando un riesgo para la población. 



Una comunidad estable, donde la pirámide está armada, funciona sin grandes problemas, es decir, en buen chileno, es una comunidad de perros “aguachada” y apadrinada por gente del lugar. 



Por otra parte una comunidad de perros establecida en un nicho ecológico (el lugar hay comida disponible) es, en la práctica, una barrera de contención para otros perros, porque los canes que territorialmente pertenecen a ese nicho no permiten la permanencia de otros. Normalmente estas comunidades se encuentran apadrinadas, es decir, suelen ser esterilizadas por los padrinos y controladas sanitariamente (desparasitadas).